Inteligencia emocional: la alquimia de las emociones
Si mezclamos en una marmita los tres ingredientes fundamentales para conseguir la inteligencia emocional (esto es: reconocimiento, aptitud y profundidad)
el resultado dará lugar a una persona enérgica, con confianza en sí
mismo, capaz de superar las adversidades y de enfrentarse al progreso
sabiéndose vencedor.
Se trata de combinar las emociones, a modo de alquimista medieval para conseguir grandes ideas generadas a través de otras menores. Además hay que dejar fluir la creatividad para poder dar vida a esas ideas y convertir los pensamientos en vivencias.
¿Sabemos donde encontrar esas pequeñas ideas? podemos localizarlas en forma de corazonadas, de entusiasmo, de intuiciones... si las identificamos y las utilizamos como catalizadores podemos crear grandes cambios. Para ello también hay que no dejarse llevar por los prejuicios, pues muchas veces en nuestra etapa más infantil podemos encontrar emociones, sentimientos... con estigmas de negatividad que limitan nuestro potencial.
La inteligencia emocional consiste, según el estudio sobre Aspectos psicológicos y neurobiológicos de la Inteligencia Emocional, en "ejercitar la parte del ser que emite sentimientos y que anima nuestras facultades más preciadas, así como la capacidad para aprender y crear".
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